Flujos de caja impúdicos

Flujos de caja impúdicos

Flujos de caja impúdicos

Hacer dinero no está mal, mucho menos gastarlo o invertirlo en tu futuro y en el de los tuyos, el problema reside en no ser exagerado ni parecer un pavo real con plumas de Euros. Bueno es tener un auto bello y caro. Malo es que ese auto tenga suspensión y cornetas que tripliquen el valor de todo el automóvil. Bueno es poder disfrutar de un día de playa. Malo es que el islote o la bahía que escogiste para pasar un rato, se convierta en un estacionamiento acuático, donde las embarcaciones y los yates, sean el referente flotante del carro del chulo, delineado arriba hace un ratico.

La obscenidad no es un plato descomunal, se trata de una escudilla terriblemente organizada.

El problema con un flujo de caja impúdico, es que dentro de la economía de los bits y los bytes –y en ciertos contextos nacionales- siempre nos va a sonar a máquina registradora ilegal, a contador de dinero a la sombra, a moneda bañada con lágrimas, o peor aún a maletines con tic tac ocultos.

Si sospechamos del trasero de la rubia del comercial de traje de baños… Si nos fajamos a buscar en Facebook el nombre de la novia anterior del chico que estamos considerando… Si revisamos con detenimiento las referencias del doctor que nos va revisar nuestras partecitas íntimas, viene a ser súper normal, que una tos con olor a dólares frescos nos encienda las alertas de caminante del mundo actual.

Los capitales vuelan más rápido que los aviones, las estafas llegan al correo electrónico con el nombre de una mujer hermosa –al menos en fotos- y de ascendencia real –hasta prueba en contrario-. Hasta la educación formal pareciera poder brincarse en tiempos y asistencias, con algún titulo adquirido en las plataformas virtuales de alguna universidad de resonancia anglosajona.

El dinero caliente nos persigue, se mueve entre paraísos fiscales y nombres impronunciables –y sobre todo inentendibles- como foreclosure, commodity, broker, laddering, fee, planning y pari-passu-.  Con estas frases clave, se debe ver uno muy coqueto hablando por teléfono, pero ocurre como con las siglas de las enfermedades de atención infantiles: una vez que el padre las entiende, los psiquiatras inventan unas nuevas. Para variar, Hollywood nos engaña de lo lindo y la vida de Gordon Gekko o de Jordan Belfort –a cual más parábola, una que la otra- revela que los malos simpáticos o con hijos malcriados, se salen con la suya, mientras los créditos ruedan sobre las caras de actores que se ríen de los excesos de drogas ajenos, como se burla un niño de la caída de culo de su maestro alcohólico.

Un cañón de dólares disparado con sagacidad y precisión, hace que hasta el más lento quiera volverse blanco -o guardaespaldas- de la integridad moral de algunos bolsillos en la mira.

Cash, cash, cash…Esa palabra suena tan dulce, como la lluvia nocturna y serena en los oídos.

En twitter @ortegabrothers

Nota del Editor: Joaquín Ortega nos trae este nuevo artículo, Flujos de caja impúdicos, donde, como siempre nos deleita con su facilidad de palabra y su exquisito humor. Flujos de caja impúdicos, al igual que todos sus artículos, no busca hacer reír sino invita a reflexionar a través del humor, al igual que en Humor Globalizado, artículo que le dio título a esta columna. Un artículo de Joaquín, Loco de Dios (Madman of God) acaba de ser publicado en el IWP (International Writing Program), un proyecto muy interesante sobre el cual escribiré pronto.

 

Joaquín Ortega es caraqueño,  politólogo, escritor y productor audiovisual. Todavía cree en loterías y en la existencia de lobos espaciales. Conduce el programa “La Hora Verde” en Caracas, por 92.9FM de Lunes a Viernes de 4 a 5pm. Su más reciente libro “La Cultura del Milenio” ya se perfila como un best-seller.