Seleccionar página

Una nueva adición entre los colaboradores de este sitio web es Joaquín Ortega -quien para muchos no necesita presentación- no sólo gran amigo, sino con una pluma preclara. Hombre poliédrico, a ratos escribe, a ratos conduce un programa de radio y la mayoría filosofa con una claridad que ilustra. Me fue difícil darle a Joaquín un tema para su desarrolla, ya que si bien sus ensayos sobre creatividad son excelentes, su capacidad de crear humor me fascina. Es por eso que en su columna alternará entre humor, creatividad y cualquier otro tema de actualidad que se le ocurra. Me complace mucho tenerlo entre nosotros, aunque sea para que nos brinde algunas píldoras de su sapiencia. Sin más, acá va su primer escrito, “Humor Globalizado”.

Humor Globalizado

Cuando la guerra del teclado es más importante que la de verdad

Con la guerra en tiempos globalizados está pasando lo mismo que le pasa a las mujeres, primero con sus novios y después con sus tatuajes: se aburren. Y no es cosa de morirse, pero cuando lo que entretiene es lo que ocurre frente al ordenador -y no lo que pasa al otro lado de la ventana- sabemos que vamos rumbo a otra forma de locura, que no de idiotez, con el perdón de los infantes con 2 añitos de edad -y mucho más avispados que algunos adultos-.

Esta locura no prevista en manuales de medicina ni en el sentido común de los mayores más sabios, parece originarse al menos por tres motivos: el primero se resume en el “no me importa”, el segundo se resume en el “eso no ocurrirá aquí” y el tercero se detalla en la frase: “no lo se”.

El grupo de los “no me importa” se mete de cabeza frente a remansos de regodeo deportivo o erótico. Para ellos la guerra es una cosa tan exótica -y hasta fashion- como un vestido inaguantable de los de la princesa Leia -o de los impagables- de su madre Padme, siempre mejor acompañada, con mejor ojo y con mejor estilo que su hija.

El grupo de los “eso no ocurrirá aquí”, ven cada matanza como un lugar tan exótico como el sushi impronunciable descubierto en la semana, o como la derivación del nuevo tono del tinte, recomendado por el estilista lisonjero.

Los del grupo de “no lo se” tal vez, sean un poco más honestos, y solo abrevien la perdida de tiempo argumental, de los dos primeros grupos.

Para todos ellos, sólo cabe desearles una hermosa y próspera vida, alejada incluso de historias audiovisuales de unos fulanos vetustos como Hitler, Stalin o Tito… o de algunos sujetos con nombres de Chefs hipsters como Pol Pot, Taylor o Suharto.

Para cerrar hay un cuarto grupo, a todas luces el peor: es el de los que dicen: “guerras siempre ha habido y siempre habrán, vayamos a la próxima”…y con gesto desgarbado pasan la pagina, como se pasa con el dedo entre escritorios en su Ipad. Estos peluches, ven al mundo real como una sucesión de vidas recargables -y de dolores graciosos- que sufren todos los otros que no son ellos, ni su entorno de placeres y risitas. Estos malos virtuales asumen como risible el mundo real, tienen el poder del delete como dioses de última generación. Seguramente, a uno de estos personajes lo tiene ahora, al otro lado de su mesa, frente a una taza de café. Si lo ve, no le lleve la contraria ni le sonría, ambas estrategias son funestas ante los todopoderosos generales de escritorio. Por lo pronto, guárdese de ellos y brinde a la salud de los soldados de juguete, que al menos ellos terminan en un cajón tras verdaderas misiones cumplidas, al final de la jornada.

 

Joaquín Ortega es caraqueño,  politólogo, escritor y productor audiovisual. Todavía cree en loterías y en la existencia de lobos espaciales. Conduce el programa “La Hora Verde” en Caracas, por 92.9FM de Lunes a Viernes de 4 a 5pm. Su más reciente libro “La Cultura del Milenio” ya se perfila como un best-seller.
Share This

Share This

Share this post with your friends!

Share This

Share this post with your friends!